Contaminación de plomo en Ventanilla y Mi Perú sigue en aumento

De acuerdo a una evaluación en los sectores urbanos marginales de los distritos de Ventanilla y Mi Perú, niños en edad escolar, estarían sobreviviendo con un alto poder de contaminación de plomo en la sangre.

La medición incluso estaría muy elevada en relación a una tabla internacional, en manos de instancias de salud internacional.

Todo parece indicar, aunque lo niegan, que los responsables de esa contaminación serían algunas fábricas industriales.

Sin embargo las instituciones de salud del Primer Puerto evalúan las mediciones para contrarrestar ese panorama que ya se torna preocupante, de acuerdo a consultas populares en la propia población afectada.

Jenny Sánchez tiene 35 años y reside hace 20 en Virgen de Guadalupe, un asentamiento humano de Mi Perú en donde viven niños contaminados por el plomo.

Tiene una hija de 3 años que llora y a veces se mete debajo de su cama cuando siente un fuerte olor del que muchos habitantes de esta zona rural de la Provincia Constitucional se quejan porque es insoportable.

 “Huele a veneno”, cuenta Jenny y afirma que los olores se incrementaron hace tres años y los sintió más intensos entre marzo y abril pasado. En eso coinciden varios vecinos.

En ese lugar, en el límite entre Ventanilla y Mi Perú, la cantidad de plomo en el aire ha ido en ascenso en los últimos tiempos.

De acuerdo a una medición de la Dirección Regional de Salud del Callao, se encontró en el 2012 que en cada metro cúbico de aire había 0,42 microgramos de plomo.

El año pasado, se llegó al nivel histórico más alto: 2,46 μg/m3. Quiere decir que en ese tiempo la cantidad de ese metal en el aire se multiplicó por seis y está por encima del 0,5 μg/m3 que permite la norma internacional.

Estos valores se registraron en la estación de monitoreo instalada en el colegio nacional Arturo Padilla, ubicada junto al asentamiento Virgen de Guadalupe, donde viven unas 2 mil personas.

Este plantel de primaria colinda con el parque industrial de Ventanilla, en el que operan empresas que trabajan con plomo.

En setiembre, la DIRESA Callao estudió la cantidad de plomo en la sangre de los escolares de ese plantel y de la Institución Educativa Inicial “Virgen de Guadalupe”, también de la zona.

De 338 de 2 a 12 años, tienen plomo, la mayoría (248) estaba en la categoría I, que –se supone– es la condición menos nociva, aun cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) aclara que “no existe un nivel de exposición al plomo que pueda considerarse seguro”.

En esos niveles, dice el organismo internacional, los niños pueden desarrollar problemas de comportamiento y dificultades de aprendizaje.

En el resto de menores evaluados (90), los problemas son más serios. Hay seis que superan los 20 μg/m3, cantidad encontrada en la sangre del 82% de niños evaluados por el Minsa hace 11 años en La Oroya, ciudad que fue considerada una de las más contaminadas por plomo en el mundo.

Jhony Puerta, jefe médico del centro de salud de Mi Perú, cuando se le hizo una consulta al respecto, dijo que este grupo ya recibe tratamiento con calcio y ha sido referido al programa sanitario de metales pesados del Hospital Nacional “Daniel Alcides Carrión” del Callao.

Según la Organización Mundial de la Salud, el plomo es una sustancia tóxica que ataca el cerebro, el hígado, riñones y huesos.

Si los niveles de exposición son altos, puede generar convulsiones, cardiopatías y hasta la muerte. OMS afirma que en el 2013 este metal mató por exposición de largo plazo a 853 mil personas en el mundo. Por eso, el plomo está en la lista de los 10 productos químicos más nocivos para la salud.

Desde el 2012 hay gestiones, oficios, informes, solicitudes, investigaciones, monitoreo y acusaciones de varias instituciones involucradas en el tema.

Este año, la Dirección Regional de salud del Callao emitió un informe en el que precisa las posibles fuentes emisoras de plomo, cadmio y otros metales contaminantes.

Estarían vinculadas hasta nueve empresas dedicadas en esa zona a la producción de químicos, a la fundición y molienda de metales, y a la recuperación del plomo de las baterías de autos.

Desde que el OEFA asumió la fiscalización de actividades de fundición de hierro y acero (30/5/2015), ha hecho 15 supervisiones a empresas del parque industrial de Ventanilla. La última fue el 3 de octubre pasado. De estas, cuatro concluyeron en archivamiento, mientras que cinco originaron procesos sancionadores, aún en trámite.

Varias de estas nueve empresas tienen investigaciones fiscales abiertas, basada en información del Ministerio del Ambiente. Solo una de ellas –Fundiciones Ecológicas S.A.C.– está en juicio.

 Antonio Pinto, representante legal, dijo que su planta estaba encapsulada y que reutilizaban el humo para evitar emanaciones peligrosas, pero igual fueron enjuiciados.

El fiscal del Medio Ambiente de Ventanilla, Alejandro Tapia, dijo que la acusación a Fundiciones Ecológicas es un proceso que investigó la Fiscalía Provincial del Callao.

Señaló que las pruebas son, principalmente, documentales y no hay muestras de laboratorio.

Incluido este caso, el despacho de Tapia abrió este año investigaciones a unas 15 empresas, precisó esta semana. Los procesos incluirán toma de muestras con peritos del Ministerio Público.

La solución que ha planteado la Municipalidad de Ventanilla es que en ninguno de los 71 predios de la zona industrial se permita la manipulación de metales y químicos. En ese camino, Óscar Quincho, gerente de Gestión Ambiental de esa corporación edilicia, pidió el 8 de enero del 2016 que la Municipalidad Provincial cambie el índice de uso de suelos de la zona donde operan las plantas.

Mientras que las investigaciones continúan, en esta zona del Callao hay niños con plomo en la sangre y no está claro de quién es la responsabilidad.   

Según la OMS, más de tres cuartas partes del consumo mundial de plomo corresponden a la fabricación de baterías de plomo-ácido para vehículos de motor. Este producto también se usa en pinturas, material de soldadura, municiones, tuberías, artículos de joyería y otros.

Subdecano de la prensa nacional
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