Depresión y discriminación pueden matar a pacientes con TBC

La tuberculosis (TBC) lo sumió en la depresión al ser abandonado por su familia y ser objeto de discriminación. Su empleador quien además era su padrino – al enterarse que tenía el mal – le dijo que ya no podía trabajar como cocinero en un conocido hotel del Cusco.

  1. C. R. de 56 años no lo pensó dos veces y decidió acabar con su vida. Una mañana de abril del año 2005 compró diez sobres de veneno para ratas.

Todo estaba planificado. Se iba a trasladar hasta el cerro Picol (San Jerónimo) para terminar con su existencia, ya que no quería hacerlo en el pequeño cuarto que alquilaba.

Abrió los sobres, se sirvió una sopa, pero el sueño le venció. Se echó en su cama para tomar una pequeña siesta, la que iba a ser la última de su vida, pero por obra de Dios – como él indica – no fue así. Tocó a su puerta el dueño de casa y al abrir estaba frente a él una enfermera que trabajaba en la posta de salud de Santa Rosa. Al sentir el olor, la profesional en salud le preguntó qué era, al no obtener respuesta entró en la habitación y confirmó lo que temía. Le hizo entrar en razón y le convenció para seguir con su tratamiento.

Han pasado 12 años desde aquel día; sin embargo, a J. C. R. aún le causa tristeza y no puede evitar que sus pupilas se dilaten al recordar esos difíciles momentos, más aún el día que fue al hospital Regional y le indicaron que la prueba de esputo era positiva para TBC.

“Yo siempre me sentía mal de la garganta. Si agarraba agua fría me ronqueaba y cuando iba a la farmacia me decían que era neumonía, me colocaban ampollas y me calmaba. Si hubiese sabido que era la tuberculosis, tal vez me hubiera aproximado a alguna posta”.

También recuerda que por esos años, él desconocía de la Ley de Prevención y Control de la Tuberculosis promulgada en el 2014. La norma establece que es nulo el despido de un trabajador por motivo de su enfermedad. Además,  contempla que las personas afectadas por TBC tienen derecho a no ser discriminadas en ningún ámbito de su vida.

Pese a estar sin trabajo y al abandono de su familia, él  luchó hasta derrotar la temible TBC. Ahora ya recuperado cuenta su testimonio de vida para concientizar a la ciudadanía a cómo prevenirla y no desmayar en su lucha contra la enfermedad infectocontagiosa que se cura, si  se cumple con el tratamiento.

Subdecano de la prensa nacional
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