El país… ¿de quién?

No cabe duda que hablar “de este país” es hablar de “nuestro país”, pero no todas las personas se expresan así… ¿cuántas veces escuchamos a personajes refiriéndose al Perú, cómo si fuera el país de otros y no de “su país”?

Todo ser humano, quiéralo o no, lleva el compromiso desde su nacimiento de amar, respetar y ser consecuente con “su país”, viene a ser parte integral de su vida, de sus raíces, de sus ancestros, de la “mama pacha”, de su historia,  su geografía, su religión, su Constitución, normas, reglamentos y sus propias leyes.

Como tal, es una obligación conocer los símbolos patrios, el escudo, la bandera, la historia, el territorio, su música, su folklore y sus héroes.

Yo recuerdo aquella vez que me invitaron a izar la bandera nacional y en el acto patriótico cantamos el himno nacional. Estaba a mi lado una niña como de 12 años, una vez que terminamos de cantar, le preguntó a su madre “¿Mami, el señor que está al lado de la bandera y que canta el himno debe ser militar, no? 

Me acerqué al grupo de la niña para conversar con ella y le pregunté ¿por qué había preguntado si el señor era militar porque cantaba el himno? Su respuesta me dejó asombrada “¡es que sólo ellos conocen toda la letra!”, ¿acaso en el colegio no se les enseña el himno completo?

Es importante que a los niños se les inculque amor cívico, el respeto por su historia, que vivan su geografía, que aprendan a comer sus platos típicos, que conozcan las costumbres de cada región y respeten el idioma y la vestimenta de su gente.

Es educar para que aprendan con el ejemplo, a cuidar los intereses nacionales, a preocuparse de sembrar para cosechar en todos los ámbitos: social, religioso, político, educacional, culinario, artesanal, económico, salud, y cultura.  Ideal sería que, usted y yo en su propio ambiente  podamos desarrollarnos y sentirnos como orgullosos ciudadanos peruanos.

El país es el reflejo de la gente que lo integra, su cultura, educación, religión y sus costumbres. Todos los peruanos tenemos la obligación de honrar al Perú por encima de todos sus problemas, aciertos y frustraciones. Nuestro país es un país bendito y lo recuerdan las marineras norteñas cuando cantan ¡aquí nació Dios!

No hable mal del país donde ha nacido, dónde vive, se alimenta, se educa, crea una familia y procrea. Dicen que “el que no ama a su país no puede amar el mundo en que vive…” equivaldría a ensuciar el plato en que come. 

Sea positivo y encuentre algo bueno al referirse a su país o a otros países, todos tienen su encanto, idiosincrasia, su comida, idioma, costumbres y rituales.

Como turista o residente no critique al país que lo cobija y le brinda otras posibilidades de estudiar, trabajar, de tener nuevos amigos… conózcalo y respételo como si fuera el suyo.

“El Perú es un país maravilloso. Una tierra de playas y desiertos; de valles y cordilleras, de selvas exuberantes y ríos caudalosos. Un territorio donde todos los climas de la tierra se conjugan para ofrecernos una naturaleza bullente de vida que vibra a cada instante”  Javier Heraud.

 

Subdecano de la prensa nacional
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