El Director opina : ¡Vivimos tiempos muy difíciles!

Una serie de acontecimientos del mas alto nivel y la mayor importancia política-jurídica, en muy pocos días, han alterado totalmente las tranquilas y esperanzadoras fiestas navideñas y de fin de año; sin embargo en este caso concreto, no solo han logrado este incómodo y negativo efecto, sino que están alterando gravemente la salud política del Estado, causando zozobra, indignación y desconcierto en una población ya agobiada por gravísimos problemas crónicos como la corrupción generalizada, mas la inaceptable y malévola impunidad agravada (solo por citar los mas trascendentes) a la indetenible inseguridad ciudadana, el desempleo, aumento incesante del narcotráfico, y, la hasta ahora incontrolada desaceleración económica, que tiene virtualmente paralizada nuestra economía; y, especialmente las inversiones, interna y externas.

         Durante su campaña electoral el empresario peruano-norteamericano Pablo Kuczynski Godard (en realidad en sus 2 campañas presidenciales), ofreció solucionar la larga reclusión del ex – presidente Fujimori Fujimori, mediante un indulto humanitario apegado estrictamente a la ley y a los procedimientos médicos, tanto imparciales, como técnicamente pulcros y científicos, no ofreció el indulto totalmente sino que, se le permita terminar su pena con detención domiciliaria. Aprovechando la noche navideña, lo indultó totalmente sin cumplir nada de lo que en campañas políticas había prometido. Es decir le dio el indulto por cuestiones humanitarias sin cumplir la ley y sus reglamentos y le conmutó las penas, lo que en la practica le abre las puertas del país, para salir donde mejor le convenga.

         La gran pregunta obviamente es ¿Por qué lo hizo, porque dio muchísimo mas de lo ofrecido, y, en tiempo record (Indulto Expres)?. Bueno ahora que los acontecimientos ya pasaron, el cambio casi genuflexo, se debe a una negociación tan anti-democrática como secreta, y, aparentemente traicionera, muy en especial para el bloque fujimorista. En efecto, Pedro Kuczynski había trasgredido lo establecido en la Constitución Art. 126º último párrafo “Los Ministros no pueden ser gestores de intereses propios o de terceros ni ejercer actividad lucrativa, ni intervenir en la dirección o gestión de empresas ni asociaciones privadas». Ni las tardías y poco sinceras disculpas por su “desprolijidad”  ni la brillante, emotiva, pero jurídicamente inconsistente defensa de su hábil y politiquero abogado Borea Odría, pudieron enervar una realidad evidente.

            En todo este relato de hechos trascendentes y negativos, cometidos por nuestro Presidente, debe ponerse énfasis que por su investidura, los requisitos debían ser escrupulosamente exigidos al Congreso, que hacia las veces de juzgador. Se requerían 87 votos, y, si los fujimoristas de Fuerza Popular hubieran votado en bloque (71) mas algunos votos del Apra, Acción Popular, y el Frente Amplio bastaban con largueza para alcanzar la vacancia; sin embargo Kenji Fujimori el hijo predilecto del entonces encarcelado ex presidente, cumplió una faena que en silencio estaba urdiendo desde hace varios meses, consiguió la abstención de 10 miembros del Fuerza Popular. Al respecto se dieron varias explicaciones: Que el fujimorismo no era un bloque monolítico, que los hermanos Kenji y Keiko se disputaban el liderazgo, que algunos parlamentarios no fujimoristas tenían dudas y temores de dar un paso al vacío. En fin, sea como fuere, de alguna manera la mayoría tuvo una sensación de alivio, porque evidentemente la vacancia hubiera sido un “paso a lo desconocido”; sin embargo, la verdad ha salido a flote. Todo lo sucedido, fue simple y llanamente un negociado intercambio entre no vacancia, por indulto y conmutación de la pena.

         Este acuerdo bajo la mesa en temas tan graves y sensibles como son la vacancia presidencial y el Indulto con todos su beneficios a un sentenciado por delitos graves y de lesa humanidad, ha tenido los efectos de un terremoto político de grado 10º, y, ha desconcertado a las diferentes clases sociales, comenzando por la política y los medios de comunicación masiva hasta el propio Alberto Borea se ha manifestado en contra. Ya el ciudadano de a pie (y muchos «pulpines») han tomado las calles, y, se preparan manifestaciones mucho mas amplias y organizadas; en Trujillo,Cusco, Arequipa y demás ciudades del interior a la par, organizaciones defensoras de los Derechos Humanos, preparan el contra-ataque jurídico, tanto en instancias nacionales como internacionales, y, la batalla para anular el cuestionado Indulto promete ser larga, violenta y polarizada negativamente en nuestra población, porque es pertinente reconocer que existe una significativa cantidad que está resueltamente a favor de este indulto.

         Ante un ambiente denso, y controversial, cuesta en estos últimos días del año desear, como es lo tradicional, «feliz navidad y próspero año nuevo». Además de lo expuesto, conviene remarcar que el bloque monolítico que siempre pareció Fuerza Popular no es tal; y, en lo que respecta al Ejecutivo, que siempre mostró debilidad, falta de coraje, y, de muy mala comunicación con la población, ahora se muestra con bajísima aceptación popular. Todo esto agravado con renuncia de connotados miembros de la bancada oficialista, ministros, asesores, gerentes y altos funcionarios de la administración pública. Un panorama evidentemente complicado, dando la apariencia de una oposición dividida y un oficialismo desgastado, sin ideas, y, evidentemente auto-aislado, arrinconado, y, lo que resulta mas grave, sin reflejos políticos.

         Aunque quisiéramos ser optimistas, no tenemos base de sustentación para esa pretensión Frente a tan sombrío panorama solo nos queda recurrir a la historia, que felizmente siempre permanece imperturbable, y, para el caso recordar que: El Perú siempre fue mas grande que todos sus problemas.

Subdecano de la prensa nacional
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