El Teléfono Rojo entre las 2 Coreas

Después de llegar a su máximo estado de alerta, entre 2 países hermanos que comparten la misma península, idioma, historia y tradiciones; la iniciativa de distensión iniciada sorpresivamente por el líder norcoreano Kim Jong Un (acusado en occidente de “chino loco” y otros insultos afines) ha tenido una gran acogida de parte del Presidente surcoreano Moon Jae-in; sin embargo, el principal socio y protector de éste, el excéntrico e impredecible Presidente norteamericano Donald Trump, ha reaccionado activa y altaneramente contra esta positiva iniciativa, que el resto del mundo observa con simpatía y natural expectativa.

     Desde luego que tampoco cabe hacerse grandes ilusiones porque las diferencias entre las 2 Coreas con gobiernos y formas de vida no solo diferentes sino contrapuestos, y, en consecuencia muy difíciles de conciliar, tornan muy difícil por ahora llegar a cualquier tipo de acuerdos significativos. No obstante en un panorama tan hostil y al borde de la guerra (que en este caso sería de exterminio) cualquier gesto positivo de diálogo y acercamiento incluso deportivo como es el caso, resulta de enorme importancia, porque en la gran política de nuestro tiempo, bajar las tensiones, por la razón que fuere, cuando una situación arrastrada por años, ha llegado a su máximo nivel de rompimiento, es una especie de bálsamo que permite aunque fuere un pequeño respiro y reacomodo.

     Como bien sabemos, el gran enemigo de la República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte, como se le conoce en Occidente), no es su vecina y hermana Corea del Sur, sino el aliado protector y “una especie de padrino” los Estados Unidos de Norteamérica, en el que contra todos los pronósticos, y, para preocupación de los norteamericanos, de Europa, y, el mundo en general es presidido por el radical ex actor televisivo – multimillonario Donald Trump.

     El pretexto para el acercamiento norte-sudcoreano, ha sido la participación de Pyongyang en los juegos olímpicos de Invierno que se desarrollarán en Corea del Sur, muy cerca de la línea demarcatoria del armisticio situada en Panmunjom. Aunque la representación es pequeña y casi simbólica, no deja de ser un positivo gesto de amistad, de acercamiento, o, en todo caso de baja de tensiones, que será aprovechado por la dos partes para entablar una breve charla a través del famosísimo, Teléfono Rojo, que años atrás sirvió para que los líderes en ambas Coreas pudieron conversar directamente, lo que dado la gravísima situación actual, sería indispensable y serviría para ver con alguna simpatía la baja de tensiones en las dos Coreas, que ha dado como consecuencia por lo menos 2 grandes  realidades que preocupan a USA y al mundo que la RPDC es ahora una respetable potencia nuclear; y que tal capacidad le permitiría no solo destruir a su vecino, sino atacar los dominios marítimos norteamericanos como Guam, e, incluso eventualmente atacar Washington DC,el Pentagono, la CIA, y, otros recintos famosos del enorme poder bélico norteamericano.

     La famosa línea del “Teléfono Rojo” se instaló en la vía Panmunjom (en el corazón de la zona desmilitarizada) en el año 1972 y su historia ha sufrido tantos sobresaltos como la propia y compleja historia de la península. Poco tiempo después el famoso aparato quedó interrumpido en 1976, por desavenencias entre las partes, restableciéndose recién en 1980, una incidencia que se repetiría en los años siguientes, donde se abría o se cerraba de acuerdo a las cambiantes situaciones de la”guerra fría” hasta entrados los noventa, y, la guerra “caliente” desde el inicio de este complejo siglo. La línea dejó de funcionar en Febrero del 2016, a raíz de que la entonces Presidenta surcoreana, clausuró la zona industrial de Kaesong una atractiva área de intercambio bilateral donde empresas surcoreanas utilizaban miles de trabajadores norcoreanos.

     El mismo Presidente Kim Jong Un, ha dispuesto la nueva apertura del teléfono rojo, que estos días ya ha sido probado, y que, aparece como una  gran esperanza que la tensión siga bajando en la península coreana.

     Ante tan positiva eventualidad, la reacción de Donald Trump linda con lo que en occidente se conoce como locura, textualmente el titular del salón oval de la Casa Blanca se burló del líder norcoreano llamándolo “hombre cohete” y repitió su amenaza de iniciar una guerra nuclear contra Pyongyang, el texto de su alocada respuesta fue: “Kim Jong Un acaba de decir que el botón nuclear está en su escritorio todo el tiempo. Por favor ¿puede alguien de su régimen agotado y muerto de hambre, informarle de que yo también tengo un botón nuclear? Pero es mucho mas grande y poderoso que el suyo, y, mi botón si funciona” escribió el mandatario colocándose por encima de la beligerancia de su archirrival que  también se burló de él en su discurso de año nuevo.

     El joven gobernante de la RPDC líder tiene algo más de 30 años, y frustró su carrera de física nuclear en Suiza, a raíz de la muerte prematura de su padre, y, estuvo preparándose 4 años antes de tomar el poder, lo que no le quita su inexperiencia en tan alto cargo;  de otro lado, Donald Trump es un veterano multimillonario, conductor de un cotizado programa televisivo que lideró el ranking por 14 años en USA, y, con mas de 70 años de edad. Entonces, dadas las circunstancias descritas cabe preguntarse ¿Quién es mas peligroso para una terrorífica guerra termo nuclear? ¿Quién está mas dispuesto a emprender una guerra de exterminio?.

Subdecano de la prensa nacional
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