La visita de “nuestro” Papa Francisco

El acontecimiento mas importante del año para los peruanos es la visita del Papa Francisco (en realidad se llama Jorge Bergoglio) a nuestro país, que espera con natural entusiasmo y emoción, la visita de un Papa que es “nuestro” pues es el primer latinoamericano que logra el mas alto cargo en la Iglesia Católica a nivel mundial; lo cual además nos llena de natural orgullo, y, demuestra que aunque parcialmente, si es efectivo el principio general que la Iglesia es universal, pues revisado el record de nacionalidades Papales, los italianos tienen la inmensa mayoría de sumos pontífices, y, comparten ese privilegio con otros países del Continente Europeo, dejando muy rezagados al resto de continentes (incluido el nuestro).

     Por esas tan especiales circunstancias de la vida a finales de los 70 seguía un curso de post – grado en Derecho, en la entonces famosísima Universidad de Buenos Aires (UBA) que queda en la inolvidable Plaza de Constitución. Aunque tenía compañeros de diversas nacionalidades, la mayoría eran lógicamente argentinos, y, entre ellos estaba mi amigo Tito, sobrino directo del entonces monseñor Jorge Bergoglio, que estaba asignado a la parroquia de Flores, un barrio porteño muy grande y densamente poblado, tanto que esta dividido en el bajo, medio y alto Flores. En la casa de una hermana del entonces Monseñor Bergoglio y llevado por mi amigo Tito, conocí al ahora famoso sumo pontífice. Asistí algunos fines de semana (domingo) al almuerzo familiar, costumbre típica de una familia de ascendencia italiana donde Monseñor asistía con bastante frecuencia.

     Por entonces (y aún continuo siéndolo) era un fanático libre-pensador y mis conversaciones y especialmente debates con el alto y enjuto sacerdote, eran frecuentes, amplias distendidas, dentro de un austero ambiente familiar, matizado con la intervención de otros miembros de su familia, y, vecinos del barrio que eran a menudo invitados a estos inolvidables almuerzos- tertulia, que siempre he tenido entre mis mejores y mas gratos recuerdos.

     De las 4 ó 5 veces que pude dialogar y discutir con el entonces monseñor me quedan muchos recuerdos que trataré de sintetizar: Era sencillo, tanto que llegaba casi a la humildad pese a su alto cargo; sus principales preocupaciones estaban dirigidos a los pobres, a los marginales, a las minorías de residentes en Buenos Aires como Paraguayos, Bolivianos, Peruanos; y , a los venidos de lejanos ciudades de la inmensa Argentina; cuestionaba el boato, el lujo y la ostentación de la clase política, e, incluso de las autoridades eclesiásticas con los que tenía grandes diferencias, pero sin llegar necesariamente al choque, pues era muy disciplinado y respetuoso de las jerarquías. Pese a su rango, se movilizaba en un viejo Volkswagen, y, sus sotanas eran gastadas y poco elegantes, era muy activo a pesar de que, por una rara enfermedad tenía un solo pulmón. Sin duda era un hombre culto, leído pero muy del pueblo, tanto que  de vez en cuando iba al Estadio para ver su San Lorenzo, los llamados “cuervos” porque fue fundado por un cura futbolero en el barrio de Almagro.

     Con mi regreso al Perú luego de conseguir el post grado en Derecho Aeronautico-Espacial y Derechos Humanos, perdí contacto con mi compañero de estudios y la familia, pero me enteré con satisfacción que el simpático y bonachon Monseñor, se había convertido alternativamente en Obispo de Flores, Arzobispo de Buenos Aires Cardenal de Argentina, y, para sorpresa y alegría de todos nosotros, había sido elegido el primer  Papa latinoamericano, y, consagrado como Francisco I.

     Como era de esperarse el sencillo pero muy humano y realista nuevo pontífice de la Iglesia Católica, se ha tenido que enfrentar a grupos muy fuertes dentro del Vaticano, especialmente a los conservadores y elitistas Cardenales italianos que constituyen una inmensa mayoría, además de otras mafias económicas que manejan con evidente oscurantismo las enormes y apetecibles finanzas pontificias. Evidentemente los que seguimos de cerca  las grandes luchas por los poderes en el Estado Vaticano, sabemos lo difícil que es reformar estas especies de mafias crónicas, además de las graves denuncias de pedofilia y abusos sexuales por los que “nuestro” Papa Francisco, ha tenido que pedir perdón en  Chile, primera etapa de su tan esperada visita sudamericana. Pese a la gravedad de los problemas heredados, sin ser un reformista el Papa ha podido con habilidad, ir paulatinamente poniendo orden, y, reduciendo el poder de los intocables.

     No hay que olvidar que “nuestro” Papa es un decidido partidario de practicar el llamado de San Juan XXIII en el Concilio Vaticano II (1962-65) para que la Iglesia se hiciera pobre para los pobres, abriera las puertas para interesarse por la humanidad, la justicia y la construcción de la paz. Este año celebramos 50 años (Bodas de Oro) de la ya famosa Asamblea de Obispos de Medellin (Colombia), en la que se trató con realismo las graves dificultades estructurales del Continente, comprometiéndose a luchar contra la denominada violencia estructural y la urgencia de buscar una justicia realista. Su venida pues es oportuna para reafirmar estos históricos, urgentes y útiles acuerdos, para paliar tanta violencia y corrupción continental.

     No cabe duda que será muy útil y además oportuna la visita del Pontífice, para que nos exige que las comunidades deben ser abiertas a la sociedad, porque debemos salir del templo para llevar la buena nueva a todos los pueblos, no solo a las grandes ciudades. Es precisamente a lo que Francisco como Papa nos invitó: a ser una Iglesia en salida, lo que es desde luego un desafío pero una gran necesidad de nuestras sociedades.

     Confiamos que la anhelada visita de Francisco, constituya un antes y un después por lo menos en el inicio de este nuevo siglo. Ante tantos y tan variados problemas nacionales , está visita será un bálsamo que nos haga meditar que solo el dialogo y la voluntad positiva nos servirán para nuestra dura y larga lucha cotidiana.

     ¡Bienvenido Papa Francisco, los pobres y todos los peruanos de buena voluntad te recibimos con fé, alegría y esperanza!.

Subdecano de la prensa nacional
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