HEMATOMA PALPEBRAL ( I )

 

 

 

Nuestra historia se remonta a mediados del decenio de los cincuenta del pasado siglo XX –sería el año 1956-, y tuvo por escenario la Plazuela de Paita-Libertad. Todo ocurrió en un abrir y cerrar de ojos. Todo fue súbito y fortuito. Los hechos puntuales de nuestra crónica son como se leerá en los párrafos sucesivos.

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Jugando con coetáneos del barrio, entre trotes y correrías emprendí galope en dirección a la calle Paita donde, al desembocar en ella de manera intempestiva, coincidí con un bólido encarnado en rapaz amigo desplazándose en rumbo contrario. Le llevaba casi una cabeza de estatura, que fue precisamente el sitio donde le hice considerable chinchón. Inequitativamente, en relación diametralmente inversa y redoblada, fui yo quien llevó en el ojo izquierdo la peor parte. La hinchazón del párpado fue formidable, y riquísima cromáticamente hablando: al rosáceo inicial le siguió un azuloso cielo otoñal con fecunda gama de grises, para de a pocos mudarse en tonalidades de amarillo-verdoso-violáceo crepusculares. Esto en cuanto al exterior. En cuanto al interior, en la comarca subcutánea, habiendo logrado su máxima expresión, bulto de tanto bulto decreció sin prisas, con lentitud, hasta estabilizarse en una persistente y estable tumefacción bajo el siniestro párpado, donde instalóse con planes de residir a perpetuidad.

Comprobada su simpatía para conmigo y su decisión de no desampararme por mucho tiempo –hablo del impertinente nódulo-, mi madre llevóme donde un médico de la Calle Lima. En la Calle Lima de entonces los autos y tranvías discurrían en ambas direcciones, hacia La Punta o hacia la Plaza San Martín. El consultorio se ubicaba cercano a la cervecería, que trabajaba a todo vapor esparciendo aromas lupulares para júbilo y algazara de la población porteña.

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Entramos al consultorio donde nos encontramos con su titular. Era éste facultativo arropado en nívea bata profesional, impecable e inmaculada camisa con cuello almidonado desde donde lucía corbata de nudo perfecto. Sobre su pecho colgaba acerado estetoscopio. Invitónos a sentarnos mientras preguntaba el motivo de la visita. La razón y causa estaban a la vista. Mi madre le señaló mi ojo, refirióle pormenores del accidente así como nuestras inquietudes y zozobras. El médico dirigió los suyos hacia el punto colisionado, miró con concentrado detenimiento y puso cara solemne. Me volteó la cabeza para mejor mirarme desde varios ángulos y perspectivas. Tomó una lupa detectivesca, cuyo foco era el párpado de mi ojo zurdo y dilató mis desgracias. Mientras observaba a través del vidrio, con los dedos de una mano tentaba, palpaba, exploraba, presionaba levemente y reconocía su expansión simultaneando tan prolijo examen con palabras ininteligibles extraídas de las ciencias médicas. Intensificábase la gravedad de su semblante. Aunque no entendiéramos, nosotros no nos perdíamos ademanes ni expresiones de tan ilustrado y egregio terapeuta.

Luego de unos momentos dejó la lupa sobre su escritorio, se volteó, nos miró fijamente, concentró sus pensamientos acerca de lo que diría de mi caso, cuyo dictamen tenía ya formado, y empezó a hablar con prosopopeya traumatóloga.

– Se trata de un hematoma, o sea de acumulación de sangre causada por el fuerte impacto recibido en la región palpebral… Sufrimiento de tegumentos … Ha habido rotura de vasos capilares, con su respectiva equimosis, como usted muy bien podrá observar aquí -dijo señalando con el índice de la mano derecha-. Es de esperar que el golpe no haya ocasionado un problema perióstico,… Para estar seguros que no es así le haremos unas radiografías. El muchacho ha debido tener un dolor agudo sobreviniéndole luego el proceso inflamatorio según delata el absceso que

– ¿Se curará, doctor?

– ¿Cuántos días dice usted que ocurrió el percance?

Hará casi una semana,… ¿Cree usted que el bulto desaparezca solo?

No habiéndose disuelto hasta ahora, lo más probable será que quede algún rezago, algún vestigio, en tal caso para eliminarlo lo mejor sería proceder a efectuar una pequeña intervención quirúrgica, y para ello habrá que ingresarlo en la clínica que

– ¿Operación quirúrgica?

Desde luego, señora, es la manera más idónea para este tipo de casos. Antes de operarlo le practicaremos análisis, pruebas, radiografías y cuanto requiera para componer su cuadro etiológico y diagnosticar con precisión … Le garantizamos que quedará perfecto y se reestablecerá rapidísimo.

– ¡Pero le quedará alguna cicatriz, alguna señal de costura, me imagino, y eso, doctor, no desaparecerá!

(Continuará)

Subdecano de la prensa nacional