Vecinos de dirigente shipiba asesinada, abandonan caserío por temor a detenciones

Lideresa shipibo konibo: Olivia Arevalo, era el alma de su comunidad por su sabiduría ancestral, ahora el temor se ha apoderado de los nativos que abandonan el lugar, que se ha convertido en un caserío fantasma.

A una semana del asesinato de la sabia indígena Olivia Arévalo, de 80 años, y el posterior linchamiento del ciudadano canadiense Sebastián Woodroffe, de 41, el asentamiento humano Victoria Gracia, ubicado en el centro poblado San Pablo de Tushmo, distrito de Yarinacochas (Pucallpa), donde ocurrieron ambos crímenes, casi se ha convertido en un pueblo fantasma.

La mayoría de las casas están deshabitadas y el colegio de educación inicial y primaria registra cada vez menos asistencia de alumnos.

Según se pudo constatar las dos únicas tiendas del caserío permanecen cerradas y los terrenos de cultivo tampoco son visitados para labores de riego, por ejemplo.

Desde que fueron perpetrados ambos homicidios hasta el lunes último, los únicos que recorrían las calles y chacras de Victoria Gracia, era el personal policial y fiscal a cargo de las pesquisas en torno a lo sucedido. En uno de estos desplazamientos, ayer fue hallada la motocicleta que habría utilizado el extranjero para intentar huir, presuntamente, luego de haber disparado dos veces contra Olivia Arévalo. El vehículo estaba entre la vegetación, a unos 150 metros del lugar donde fue enterrado el cadáver del canadiense. Olivia era el alma de su comunidad y de muchos extranjeros que llegaban atraídos por su sabiduría ancestral y sus famosas curaciones en forma natural, ahora su tierra se va convirtiendo en un pueblo fantasma.

Subdecano de la prensa nacional
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