No aprendemos lección

Hoy saldrá en recorrido procesional por las principales calles del Callao la venerada imagen del Señor del Mar, para  honrar a las víctimas mortales de aquel violento terremoto ocurrido el 24 de Mayo del año 1,940  a las 11.35 de la mañana, con tsunami  incluido, que incluso se sintió también en Chile  en la zona de Arica y Ecuador, en la ciudad de Guayaquil.

En esta manifestación religiosa el Santo Patrón Jurado del Primer Puerto, recibirá el homenaje de cientos de familias apostadas en sus viviendas, principalmente en la avenida Sáenz Peña y Almirante Miguel Grau, ex Buenos Aires pero  de seguro con expresiones para salir ileso de los fenómenos naturales, que mucha frecuencia ocurren por el mes de Mayo.

En menos de 15 días en Lima, los pobladores fueron sorprendidos en dos oportunidades con  sismos de 6 grados y 4 respectivamente, que asustó  a los vecinos de Mala y Chilca  al sur de la Capital, pero también se registraron otros  de menor intensidad en los poblados del Oriente Peruano.

La población chalaca, víctimas  de los sismos más violentos en  el siglo recientes, sin embargo  parece no haber aprendido la lección,  porque continúan viviendo en solares  de quinchas o adobe, como en la zona monumental, con casas de material precario  en los ex Barracones, hoy llamada Zona Sur y también  otros sectores poblacionales aparecidos  en las faldas de los cerros como en Mi Perú y Pachacútec, Ventanilla.

Los simulacros realizados  hasta hoy, en muchos casos no  han tenido la seriedad de los habitantes, trabajadores y escolares, muchos de ellos promovidos por Defensa Civil o gobiernos locales.

A todo esto  el Decano del Colegio de Ingenieros del Callao, Ing. Wilber Omar Garavito Baca, está de acuerdo con dichos ejercicios previos a un fenómeno natural, pero reclama también y  con más dureza,  simulacros después de un violento sismo  y tsunami.

¿Quedarán en pié algunos hospitales o establecimientos de salud, para atender a miles de heridos, el cementerio Baquíjano estará en capacidad para los cadáveres, habrá espacios  para sepultar a los muertos  ante un eventual tsunami?

Fueron algunas de las interrogantes del representante del Colegio de Ingenieros del Callao, a las autoridades de turno en plena campaña preelectoral, que por cierto Dios  nos libre, no ocurra un violento terremoto como de aquel 24 de Mayo del 1,940, porque no estamos preparados, después de un fenómeno natural.               

Imagen del Señor del Mar saldrá hoy a las calles del Callao, para conmemorar el fatídico terremoto y tsunami del 24 de Mayo 1,940.

SALVANOS SEÑOR DEL MAR

Hoy  minutos después de las 8 de la mañana la milagrosa imagen del Señor del Mar, como  hizo después de esa fecha, saldrá para prepararse ante un sismo fuerte y buscar, si ello ocurriera, el menor número de víctimas en los barrios chalacos.    

 El terremoto del 1940 se produjo el 24 de Mayo a las 11.35 de la mañana (hora local), asolando no solamente a nuestra Provincia Constitucional, sino a Lima Metropolitana, la zona costera del Perú.

El sismo fue sentido desde Guayaquil (Ecuador) en el norte hasta Arica (Chile) en el sur. Produjo una intensidad en el Callejón de Huaylas; Trujillo, en Paita y Piura. Ha sido el terremoto de mayor magnitud que afectó a Lima y Callao en el siglo XX y el segundo desde la fundación de la ciudad de la vecina ciudad Capital, después del Terremoto de Lima de 1746.

 

 “A esa hora un sordo rumor anunció la llegada del fenómeno, el que continuó con extraordinaria violencia hasta sacudir las paredes de los edificios. Segundos más tarde era fácil advertir cómo las molduras, cornisas y aplicaciones se desprendían de las casas para caer con impresionante estrépito. A la vez se levantaba una polvareda, consecuencia del material arrancado de las construcciones de quincha y tierra”, decía los principales rotativos como La Prensa y El Comercio.

El terremoto fue considerado como uno de los peores registrados hasta esos momentos en la capital del Perú, pero afectó más rudamente al Callao, por estar más cerca al epicentro, sufriendo el puerto el embate de un maremoto, con retiro del mar a 150 metros y retorno con olas de 3 metros de altura que anegó totalmente los muelles.

Muchos locales escolares sufrieron graves daños. Debido a que el sismo coincidió con la hora de salida de los alumnos, originó mayor confusión. Las zonas de Lima más afectadas por el sismo fueron: el centro de Lima, Chorrillos (donde el 80% de las viviendas quedaron colapsadas y el malecón hundido en tramos), Barranco y La Molina. Se contabilizaron 179 muertos y 3500 heridos en la ciudad.

Las zonas más antiguas de la capital, en donde predominaba como material de construcción el adobe y la quincha sufrieron graves deterioros; en cambio los edificios más modernos, incluso los más altos, resistieron el movimiento. Ello, porque ya desde la década de 1930 Lima había experimentado un crecimiento urbano con construcciones de edificios y viviendas que respondían a las exigencias de la modernidad y seguridad.

En el Callao, el paso del terremoto fue desolador: se contaron 100 muertos, 2,000 heridos y cinco mil casas destruidas. La Iglesia Matriz quedó severamente dañada: una de sus torres se derrumbó y la otra quedó con riesgo de caer. El balneario de La Punta sufrió el embate del maremoto pero los daños no fueron tan cuantiosos, porque las casas habían sido construidas recientemente.

 En el Terminal Marítimo el piso se hundió en más de 500 metros y el agua salía detrás del edificio de la Aduana. Muchas calles se resquebrajaron y se podía observar la salida del agua de mar. Pero los mayores estragos se dieron en los callejones y casas de la gente pobre, pues casi todas quedaron en ruinas. Inicialmente se distribuyeron carpas para alojar a los pobladores.

Subdecano de la prensa nacional
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