Edwin Oviedo debe renunciar a la Federación Peruana de Fútbol

Por muchos años además de no conseguir ir a los mundiales durante las eliminatorias sudamericanas, el que nuestros equipos profesionales sean eliminados en las primeras fechas, y, un bajo rendimiento en todas las categorías de menores, dio como consecuencia que nuestro fútbol estuviera en los últimos lugares de la clasificación FIFA, que nuestros equipos y jugadores no sean cotizados a nivel nacional; y, probablemente lo mas grave fue que nosotros mismos nos sintiéramos frustrados, por el fracaso en una actividad como el fútbol que  no solo nos apasiona, sino que tiene el alto mérito de unirnos como pueblo, pese a nuestras múltiples diferencias.

    El ganar el derecho a participar en el mundial de Rusia 2018, nos devolvió al primer plano de la atención mundial y tuvo un gran efecto multiplicador, en todos los ámbitos a nivel nacional e internacional. Es evidente que uno de los antídotos que logró este casi milagrosa logro fue la salida del impopular Manuel Burga Seoane que en sus varios períodos al frente de la Federación Peruana de Fútbol, fue de fracaso en fracaso, en todas las categorías profesionales y amateurs. El empresario cusqueño pero afincado en Chiclayo Edwin Oviedo Pichotito, llegó casi de casualidad a presidir la Federación, y, desde entonces todo cambió, hasta colocarnos en el envidiable lugar en que hoy nos encontramos.

    Edwin Oviedo es un empresario cusqueño que llegó a Chiclayo con un importante capital que multiplicó en pocos años, hasta convertirse en un cotizado empresario, que surgió virtualmente de la nada, hasta alcanzar las mas altas cotas del poder, tanto así que además de su fama, tomó el querido “ciclón del norte” el legendario “Juan Aurich”, lo sacó de su humilde Liga lo trajo de vuelta a la profesional, y, consiguió el segundo campeonato profesional para el popular equipo lambayecano.

    Sus evidentes éxitos deportivos con el Aurich y aprovechando una coyuntura muy especial, lo catapultaron hasta el codiciado sillón de la Federación Peruana de Fútbol; y, el robusto cusqueño contra todos los pronósticos “dió la talla”. Como evidentemente no era experto en fútbol, y, muchos menos en selecciones, tuvo el mérito y la visión de dejarse asesor, para lo cual llamó al curtido y enterado Juan Carlos Oblitas, el que a su vez escogió al no muy cotizado entrenador argentino Ricardo Gareca que se hizo cargo de una selección peruana a la que nadie le daba chance para clasificar; sin embargo, Oviedo apostó por un proyecto a largo plazo, y, pese a resultados originalmente adversos, mantuvo el proyecto que finalmente triunfó, nos mandó al mundial, y, devolvió el prestigio perdido.

    Ahora se ha sabido que el ignoto y exitoso empresario cusqueño, no empleó armas licitas para hacerse de la administración de tradicionales y productivas azucareras chiclayanas. Desde siempre estuvo rodeado de elementos acostumbrados a usar la maña y la fuerza en los negocios. Cuando Oviedo ganó las elecciones para la Federación Peruana de Fútbol, ya tenía juicios penales y civiles, en diferentes juzgados en el departamento de Lambayeque, donde además de malos manejos era acusado de ser el jefe de los sanguinarios “Wachiturros” acusados de varios crímenes, y, otros ilícitos penales.

    Poco antes de ir al mundial, Oviedo fue salvado incluso de la cárcel, por una cuestionadísima sentencia que propició y firmó el ahora cuestionadísimo vocal superior César Hinostroza, a su vez íntimo amigo y protector del arrestado empresario Antonio Camayo. Hay de por medio algunos audios comprometedores ampliamente divulgados; y, además algo que no aparece en los audios pero ha sido comprobado. Antonio Camayo entraba a la Videna como a su casa, estaba permanentemente con Oviedo, el cual lo presentaba como su contador y hombre de confianza. Camayo era uno de los pocos que entraba al camerino de la selección; y, viajaba como invitado especial a las giras internacionales.

    Así como, por casualidades de la vida, Edwin Oviedo fue uno de los artífices de la clasificación al mundial de fútbol y a la recuperación de nuestro prestigio, ahora es un estorbo para la continuación de Ricardo Gareca al frente de nuestra selección. La situación ha cambiado radicalmente, y, ahora Oviedo debe someterse a la justicia y renunciar a la Presidencia de la Federación Peruana de Fútbol.

 

Subdecano de la prensa nacional
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