Mirando el Mundo El gran golpe ¡Trump puede ganar!

* Esta columna fue escrita el sábado 5 a las 19 horas

     Aunque parezca una paradoja mas de la vida, en los más poderosos países de este terrícola planeta los candidatos presidenciales son personajes mediocres y resistidos por sus propias poblaciones, al extremo que por ejemplo, nuestro romántico premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa ha llegado a comentar en su momento, que votar entre García Pérez o Fujimori Higuchi, eran como votar entre el cáncer y el sida. Guardando las distancias, el elector norteamericano este 8 de noviembre puede estar sufriendo la misma coyuntura. En efecto Hillary Clinton es una guapa y preparada abogada, ex – primera dama, y, Secretaria de Estado (Ministra de Relaciones Exteriores), pero sin carisma, de carácter apacible, sometida a severa investigación por el FBI, y, últimamente aquejada de una grave enfermedad (que se oculta).

     De otro lado está el extravagante e impredecible Donald Trump, a quien además de loco, homofóbico, discriminador y sucio político, los analistas y «expertos peruanos», e, incluso en este caso, en muchas partes del mundo occidental, lo consideran una amenaza no solo para USA sino para el mundo entero, por sus discursos incendiarios llenos de amenaza y odios. Así por ejemplo ha ofrecido levantar un muro en la frontera entre México y USA para evitar el ingreso de millones de mexicanos (muchos de ellos delincuentes y/o ligados a los diferentes carteles). Algunas personalidades de la cultura, las artes, héroes cinematográficos y deportivos, incluso dirigentes de su propio partido republicano, lo han criticado públicamente y han realizado campañas políticas en su contra. Hasta el propio Presidente norteamericano en funciones, el afro americano Barack Obama forma parte de sus principales adversarios, e, incluso hace campaña en diferentes Estados de la Unión.

     Ante todo deseo aclarar que Donald Trump no es de mi simpatía, y, hasta preferiría a la insulsa y pálida Hillary; sin embargo, deseo precisar desde mi punto de vista como analista político, que sí creo posible un triunfo del estrafalario multimillonario del rostro de niño travieso y cuerpo de viejo obeso.

     Comenzaré por aclarar que en el Perú (como en otras partes del mundo) se presenta a Donald como un loco maniático; y, al respecto pregunto ¿Un loco maniático podrá haber amasado tan extraordinaria fortuna de miles de millones de dólares, en una sociedad tan competitiva como la norteamericana. Mi respuesta es que no tiene nada de loco, no sé cuánto tendrá de maniático. Para tener los millones que tiene Trump en una sociedad conservadora y materialista, no se requiere desde luego estudios universitarios incluyendo maestrías y especialización, tampoco se necesita ser un santo varón, ni un dechado de virtudes morales ¿Qué se requiere? Un gran olfato económico, una audacia sin límites, conocimiento integral del mercado incluyendo el Marketing, además de un gran sentido de la oportunidad y enorme habilidad negociadora.

     Todo lo dicho anteriormente sazonado con muy pocos escrúpulos, o capaz sin ellos. La mayoría de los multimillonarios incluyendo a los sudamericanos, han labrado su enorme fortuna, engañando, comprando policías, jueces y fiscales, estafando y traicionando incluso a sus propios socios. De manera pues que esas “cualidades” forman parte de su personalidad, de su actuar y desde luego de su fortuna; y, no debemos olvidar que al norteamericano promedio (que es la  mayoría electoral) si le gusta el «prototipo Trump», al respecto hay miles de películas esparcidas por el mundo desde por lo menos los años 40 del siglo pasado, que la figura de Trump encaja perfectamente con el «héroe o joven” de dichas películas.

     A los electores norteamericanos les encanta los candidatos de carácter, fuertes, rudos, peleadores y abusivos, de no ser así, como se explica que un casi ignorante súper – millonario como Papa Bush (incluyendo un alcólico hijo) hayan sido presidentes, o, por ejemplo  un rudo y casi robótico y mediocre actor como Ronald Reagan, dicho sea de paso un vaquero de lujo, hayan llegado democráticamente al salón oval de la anhelada Casa Blanca; sin olvidar que otro descendiente de judíos, vendedor de corbatas y Senador de un pequeño Estado, como al ex presidente Harry Truman, ordenó destruir mediante bombas atómicas a Hiroshima y Nagasaki, en una auténtica masacre con todos los principios de los derechos humanos. De manera pues, que lo que parece malo para nosotros (y por supuesto lo es) no lo es necesariamente para los electores promedio de la primera potencia mundial.

     El llamado loco esquizofrénico por los “expertos” internacionalistas peruanos, con todos sus defectos (son muchísimos) hace 5 semanas estaba 15% debajo de Hillary; sin embargo cada semana recuperaba 2 ó 3 puntos, hasta que hoy 5 de noviembre a solo 3 días de los cruciales elecciones norteamericanas ya le ha sacado 4 ó 5 puntos de ventaja, con una tendencia a incrementar los Estados que se inclinarán por su candidatura (algunas encuestadoras también dan ligera ventaja a Hilary). Parecería que mientras Donald avanza incontenible, Hillary se desploma sin capacidad aparente de respuesta; sea como fuere, no parece estar todo perdido, pues no hay que olvidar a los indecisos que en este país suman millones. En efecto, la clave final parecería estar entre los Estados indecisos de : Florida, Ohio, Pensilvania y Carolina del Norte, cuyos colegios electorales suman en total 82 votos y siempre han sido claves en las elecciones anteriores.

     Como bien sabemos los expertos en estos temas, en USA no gana la presidencia quien recibe el mayor respaldo en las urnas, sino quien supera los 270 votos en el Gran Colegio Electoral. Tratando de ser claro y simplista,y tomándose como ejemplo en el Estado de California los electores van a las urnas y quien gane esta elección genera 55 votos electorales que representaran a ese Estado, en el gran Colegio Electoral nacional, donde con estos resultados podría alcanzar los 270 para ser ungido Presidente. El sistema es muy complejo, parece bastante injusto pero ha permanecido inalterable desde que la gran nación del norte, se independizó de su potencia colonial: la Gran Bretaña o Inglaterra.

     Un tema muy importante de esta elección, es la pregunta ¿cómo le afectaría al Perú?. Comencemos por el lado humano, miles de familias peruanas afincadas por años en USA son ilegales, y, por tanto serían expulsados de su segunda patria. Olvidémonos de las Visas, desaparecerán al instante. Serán revisados y probablemente dejados sin efecto los TLC, con lo que los chalacos seriamos directamente los mas afectados. Si gana Donald y teniendo como antecedentes el «baguazo», la oposición de Conga y las Bambas, entre muchos otros, convertirían al Perú en un Estado inelegible, por tratarse de un Estado «débil» ante las demandas sociales.

     Aunque creemos que poco, en algo debe ayudar que Donald y Pedro Pablo sean norteamericanos, pues en el fondo tienen  algo, muy sentimental en como; y, por su política de defensa el dólar a nivel mundial Trump necesitará comprar mucho oro (metal físico) el Perú tiene y podría vendérselo, pero antes tiene que arreglar el problema social y ecológico con cientos de miles peruanos pobres y campesinos que viven de la agricultura.

     Estuve de paso hace unos meses por USA y no me pasa el asombro, de ver y oír la extraordinaria campaña marketera y ultra-millonaria de Donald Trump, donde sobraba no solo el dinero sino las excelentes y  novedosas técnicas del mas avanzado sistema informático, especialmente en las redes sociales. Parece que estando recién al comienzo del tercer milenio, en un mundo tan moderno y sofisticado, que para ganar una elección ya no importa la sabiduría, la ética, el patriotismo, el conocimiento del mundo y de su país, sino tener miles de millones de dólares, una avasallante maquinaria técnica electoral, y, un territorio históricamente inclinado al mas fuerte, arrogante y avasallador. Por desgracia todo esto tiene Donald Trump y explica que, faltando tan poco para el crucial 8 de noviembre, tenga tantas posibilidades de ganar, que a todos nos asusta.

 

Subdecano de la prensa nacional
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