¿Es posible la vacancia del Presidente?

Para evitar las malas interpretaciones, o, descubrir las “dobles intenciones”  deseo precisar claramente que creo y practico la democracia, y que no estoy sustentando la vacancia presidencial, sino que, reconociendo el difícil momento político no se puede descartar esa no deseada posibilidad, por lo que resulta necesario analizar lo que constitucionalmente podría suceder, en el caso de que se produjera esa situación extrema.

     Como abogado y luego catedrático universitario de post- grado siempre tuve una natural inclinación por el derecho constitucional; y, el análisis político, lo que he venido practicando en mis diferentes trabajos los últimos años. Es capaz debido a ello, que me impactó el artículo del politólogo Fernando Rospigliosi Capurro  que bajo el título de “Las condiciones de la vacancia” aparece en la pag. 26 del diario “El Comercio” del sábado 7 de Enero. El artículo mencionado comienza con este párrafo «Por desgracia para la estabilidad del país, la posibilidad de vacancia presidencial ya se discute abiertamente».

     Aunque Rospigliosi centra su análisis en que, el mas grande caso de corrupción de los últimos tiempos, el denominado “Caso Odebrecht”, no está siendo manejado firmemente por PPK, y, que además éste está involucrado directamente por haber sido Ministro de Economía y Presidente del Consejo de Ministros del acusado Presidente Alejandro Toledo; existen otros casos de vacancia presidencial contemplados en la Constitución, que son potencialmente mas peligrosos que el citado por el articulista aludido.

     En efecto, el artículo 113º establece 5 causas que justifican la vacancia presidencial de las cuales la 2º podría ser la mas pertinente, y, cito textualmente: 2.- Su permanente incapacidad moral o física declarada por el Congreso. Para comenzar esta parte del análisis, deseo referirme a hechos concretos que son de público conocimiento, y, que se suceden alarmantemente, sin solución de continuidad, desde que PPK fue declarado ganador por el Jurado Nacional de Elecciones; y que todos pensamos que se detendrían, o, por lo menos se reducirían drásticamente cuando ya hubiera jurado el cargo, precisamente con su investidura en el Congreso de la República. Centrándonos en el aspecto físico (salud) los ya conocidos deslices (por decirlo de algún modo) de alentar la marcha de los huelguistas de la Oroya; la pública estrategia de tratar de conseguir el desbande de la mayoría congresal fujimorista; la muy desacertada crítica al Congreso justamente en Chile, que es tradicionalmente nuestro histórico adversario; sus nada amistosas criticas al electo e impredecible Donald Trump de USA. Es decir los “deslices” son frecuentes no solo en el ámbito nacional sino también en el internacional, donde ya resulta muchísimo mas peligroso e inoportuno, para la adecuada implementación de la Política Exterior, donde palabras y gestos son tan susceptibles como peligrosos.

     No tenemos nada contra nuestros compatriotas de la tercera edad, todo lo contrario reconocemos la enorme importancia de la experiencia y la tranquilidad que otorgan los años; sin embargo seamos realistas, una persona que está al borde de los 80 años, y que, no tiene prudencia ni discreción, ni mucho menos el don de la oportunidad, está muy propenso a padecer alguna enfermedad que psicológicamente (debe haber un término médico mas especifico) pueda limitar total, o, parcialmente la enorme responsabilidad de dirigir un país tan vasto y complejo como el nuestro.

     En el supuesto que las condiciones estén dadas, analicemos ahora como sería el procedimiento para decretar la vacancia presidencial. Según el ya citado Art 113 (causas de la vacancia) inciso 2º, la incapacidad física tendría que ser permanente, y, su ejecución sería “declarada” por el Congreso. En relación a la incapacidad física permanente, dado que es un aspecto técnico, que debe ser analizado y recomendado por médicos especializados, no queda nada claro cuál es el procedimiento, ni mucho menos el proceso, se parte de la base, incluso aplicando la lógica constitucional que la iniciativa y/o el inicio de todo el proceso sería bajo iniciativa y fiscalización del Congreso. En lo que respecta a que esta incapacidad física permanente sea “declarada” por el Congreso, la gran pregunta sería ¿Qué debe entenderse por declarada?; y aquí volvemos a intentar la lógica jurídica, parece referirse al concepto de aprobada; y de aquí surgiría otra pregunta ¿Cómo se aprueba? Parece evidente que no puede seguirse el procedimiento normal para la dación de una Ley, por ser un caso especialísimo; y, siguiendo nuevamente la lógica constitucional tendría que ser debatida en el Pleno y aprobada por una mayoría no menor a las 2 terceras partes. En todo caso la redacción del inciso antes comentado parece ser muy poco clara, y, pasible de varias posibles interpretaciones.

     Está algo mas claro el procedimiento posterior a la vacancia contemplado en el artículo 115º; sin embargo, pensamos que pudiera presentarse una situación muy especial. En efecto, si el impedimento fuere permanente asume sus funciones el primer vice-presidente, o, el segundo de ser el caso. En el supuesto que estén impedidos ambos vice- presidentes, el Presidente del Congreso convoca de inmediato a elecciones. La situación especialísima se presentaría si ambos Vice-Presidente alternativamente renuncian, y, entonces forzarían a nuevas elecciones (el término “inmediato” también carece de claridad). Nos queda la duda si llegado el caso, los vice – presidentes puedan renunciar, como causa de impedimento, concepto al que por 2 veces se alude en el artículo bajo comentario.

     El capítulo IV- Poder Ejecutivo en su Art. 110 establece que, el Presidente de la República es el Jefe de Estado y personifica la nación, en este punto creo no debe haber análisis, o interpretación diferente, todos debemos un democrático respeto a nuestro Presidente, razón definitiva para no haber analizado la otra parte del inciso 2º del artículo  113 (referido a su permanente incapacidad moral), que por lo demás, sería muy difícil de probar.

     Espero que todos somos conscientes de la situación tan especial que está padeciendo nuestra aún joven y débil Democracia, con un evidente choque de Poderes, un mega-escándalo internacional de corrupción, y, especialmente, un Presidente que no logra transmitir la confianza y firmeza que todos los demócratas quisiéramos; y, no puede dejar de reconocerse que esta es la base, para que como afirma Fernando Rospigliosi en su precitado artículo “la posibilidad de vacancia presidencial ya se discute abiertamente”.

     Es duro admitirlo pero, por desgracia, nuestro sistema democrático afronta una crisis de gobernabilidad en general, que tiende a incrementarse; y, donde todos saldríamos perjudicados; en todo caso, y, por lo analizado, puede concluirse que el procedimiento de vacancia está sujeto a demasiadas interpretaciones.

Subdecano de la prensa nacional
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