Lima: 482 años de mestizaje continuo

Desde el centro histórico de Lima hasta cada una de sus huacas, perennes pese al paso del tiempo, son algunos espacios que conforman los recuerdos de miles de limeños y sus paseos en familia. Plazas, museos, parques y alamedas tejen la memoria de los vecinos de la capital del Perú.

Y es que la capital del Perú, que tiene casi 10 millones de habitantes, esconde varios secretos.

El dialecto de Lima es conocido como el español peruano ribereño, que se caracteriza por la falta de entonaciones fuertes. Ha sido firmemente influenciado por el español histórico que se habla en Castilla.

Lima se ubica en el quinto lugar dentro de las ciudades más habitadas de América Latina y el Caribe.

En la capital está la iglesia más pequeña del mundo. Se trata de la Capilla del Puente, ubicada en la cuadra 2 del Jr. Trujillo, en el Cercado de Lima.

Producto de las migraciones, Lima registra la mayor cantidad de personas que hablan el quechua, según la Dirección de Lengua Indígenas del Ministerio de Cultura.

En Lima vive la comunidad china más grande de Latinoamérica y la segunda comunidad Japonesa en todo América Latina.

Edificación

Ramón Castilla, quien sucedió a Echenique, fue un gran revolucionario de esa Lima que aún tomaba agua del río, que era cucufata y matalascallando.

Él estuvo más preocupado en el servicio público y el bien común que en pasarle la mano a los gamonales. Gracias a su gestión, Lima tuvo agua potable y telégrafo, se pudo ir hasta Chorrillos en tranvía, y se puso a los cacos en la flamante penitenciaría.

Además, realizó el primer gran censo del país (1862) que arrojó un total de 2’487,916 de peruanos. De ellos, solo un poco más de 100,000 vivían en una Lima aún amurallada, pues recién ocho años más tarde caerían las murallas levantadas por españoles con pesadillas corsarias.

Se trazaron, al estilo francés, avenidas con bulevares que rodearon la ciudad formando un cinturón de calles amplias y arboledas. Fue el primer trazo serio que tuvo la urbe. Fuera de esos márgenes se comenzaba a levantar Surco, un pequeño pueblo donde vivían los sirvientes de los balnearios de Chorrillos y Miraflores.

Ya con José Balta en el gobierno se diseñaron parques decorativos sobre pampones donde antes se desnucaban toros y los vecinos se batían con revólver. En 1872 se inauguró el Jardín de la Exposición y su palacio (hoy Museo de Arte), inspirados en Versalles y los Campos Elíseos. Sobre 192,000 metros cuadrados se diseñaron jardines, arcos triunfales y fuentes.

Migración

Ya en los cincuenta, Lima se expandió desordenadamente. Los cerros fueron invadidos por los migrantes de la sierra y los otrora barrios señoriales se tugurizaron. Esa nueva generación de limeños encontraría respuestas en el gobierno del general Manuel A. Odría, quien emprendió una rápida construcción de conjuntos habitacionales, grandes hospitales y unidades escolares.

Lima ya no volvería a ser jamás la ciudad de los encorsetados paseos por el jirón de la Unión. Sus parques se llenaron de nuevos vecinos que eran víctimas de una agresiva campaña de marginación. La televisión no aceptaba la cholificación de la ciudad y, en ese sentido, las siguientes generaciones de limeños, según analistas y antropólogos, nunca entendieron a Lima como su ciudad y hogar.

Subdecano de la prensa nacional
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