Dos mujeres, dos historias….

Un domingo luego de asistir a misa, crucé a un supermercado para hacer algunas compras de última hora. Estaba acompañada de mi madre. Yolanda, tiene 87 años de vida cronológica, pero no en actitudes, emociones y menos cuando de diversión se trata.

Le pedí que me esperara sentada en una banca en una linda pileta que tiene la tienda.  Al terminar mis compras me dirigí al lugar para recogerla y ohhhh sorpresa: un pianista tocaba música criolla, y Yolly acompañada de otra señora, también de cabello cano, bailaban y cantaban felices para deleite de un grupo de personas que las observaban, tan incrédulas como yo…

Me quedé absorta, emocionada y contenta contemplando al trío que vivía ese momento entusiastas y felices. Cuando me acerqué para recogerla, no se quería ir y las espectadoras aplaudían, fue un momento pleno, contagioso y ejemplar. ¡No hay duda que el entusiasmo es la mejor arma contra el fracaso!

Esta vivencia llena de entusiasmo me hizo reflexionar: el día anterior una amiga me había contado desesperada que su hermana de sólo veintiocho años ¡había tratado de suicidarse por segunda vez y que habían llegado a tiempo para evitarlo!

Dos vivencias, dos edades, dos generaciones, dos mujeres, dos  historias, dos días diferentes, dos maneras de ver la vida, dos maneras de sentir, de amarse, de respetarse, de compartir y de agradecerle a Dios por la dicha de la vida…

La primera historia vivida con optimismo, fe, alegría y con el entusiasmo de “haber puesto vida a los años y no años a la vida”, como alguna vez cantó Arjona.

¿Tendría que pensar que Yolly fue una mujer feliz siempre, que ha pasado por la vida sin contratiempos, enfermedades o tristezas? Gran error… vivió la pérdida de mi padre joven de sólo 64 años, luego la de mi hermano de 45 años y ha salido de siete operaciones: entre ellas dos prótesis y dos de cáncer a las mamas.  ¿Motivos suficientes para decaer, sentir lástima por ella misma, sufrir cada día y no quitarse el luto nunca? Para ella no, se aferró a su fe y a los designios de Dios, y volvió a sonreír, dejando a toda la familia un gran ejemplo de vida.

¿Qué hace la diferencia?

Muchas veces hace lo que “debe hacer” en lugar de aquello que está pensando es lo más conveniente para usted… “tal vez”, “¿podré?”, “ojala”, “podría ser”, “debo”, “no puedo, tengo miedo”, ¿se escucha decir estas frases frecuentemente? Estas expresiones no son constructivas, son una pérdida de tiempo. No las diga más y así contribuirá a construir positivamente su vida.

Piense como una artista o como la escultora de una maravillosa obra de arte. Tiene en una mano el martillo y en la otra el cincel. ¿Qué hará? Ahora es su oportunidad para crear lo que realmente desee, puede transformarse en lo que usted quiera.

Usted tiene el control de su vida, puede moldearse como la mejor obra de arte, siempre en desarrollo, nunca como una obra de arte terminada. ¡De usted depende llegar a los 87 años deseosa de cantarle a la vida!

Ya Miguel de Cervantes lo dijo en 1608 “No hay límites, excepto el cielo”

Subdecano de la prensa nacional
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