Mirando el Perú ¿Qué sorpresa? No todo está perdido

Me imagino que muchos (o por lo menos algunos) de ustedes han leído “Redoble por Rancas” del extraordinario escritor de temas sociales y políticos, Manuel Scorza que lamentablemente murió muy joven, cuando se esperaba muchísimo de él, especialmente en un Perú plagado de coimas, arreglos, mafias de a pie, y, de cuello y corbata, por citar solo parte del grave problema de moral y corrupción que vivimos. Lo más grave es que cada día empeora y no se ven síntomas de ninguna mejoría, ahora que tenemos un parlamento mediocre, acaparador, y, con un afán definido de demostrar su autoritarismo, atacando personas e instituciones. A su lado, o, capáz al frente, un Poder Ejecutivo, débil, timorato, sin voceros políticos de peso, y, peor aún, sin gabinetes de lujo y falta total de reflejos políticos. Todo es en síntesis una absoluta decepción.

         Habíamos traído a colación, esa inolvidable obra de la mitad del siglo pasado, porque han pasado casi 80 años y el tiempo parece haberse detenido, y, estamos viviendo un Perú mas moderno pero igual, o, peor que el descrito por Scorza que; en resumen, era el escenario de un pueblo serrano, la minería, los obreros de las minas, los gamonales, y, los dirigentes de las comunidades campesinas, todos con miles de problemas, reclamos, juicios y auténticas luchas sociales, que terminaban en el Pueblo, desde donde el Alcalde, el Juez, los gamonales, los políticos y los policías, desechaban todo atisbo de reclamo, o, reivindicación, porque finalmente el representante de los poderoso (la omnipresente Cerro de Pasco Cooper Corporation) generalmente un abogado más leguleyo que académico, terminaba dictando las pautas a seguir; y, seguramente sin avizorarlo, estaban entre todos, amasando el “caldo de cultivo” que sirvió algunos años después para el levantamiento de grupos citadinos y rurales guiados  por líderes extremistas, que terminó en las tragedias que todos lamentamos, y, que aún no han terminado, pero que debemos luchar por extirpar.

            Después de la debacle moral y la ruptura de las instituciones democráticas que, entre otros; nos dejaron el aprismo (alanismo) y el funesto binomio Montesinos- Fujimori, pasando por el corto bálsamo democrático del pequeño gigante de la Democracia Valentin  Paniagua Corazao, reapareció la corrupción en todas sus formas y modernos métodos, con tecnología de punta. Pese a que el Poder Judicial y el Ministerio Público, aún están muy lejos de tener la necesaria autonomía, y, la necesaria preparación que los retos exigen; desde el año 2000, tenemos cada vez mas denuncias de corrupción y su consecuente impunidad, apañadas por la mediocre clase política. Aún así, y con evidentes limitaciones de toda índole, este año hemos tenido 9 presidentes regionales (Gobernadores) presos, o, fugados, varios mas con gravísimos cargos penales. Un presidente de la República preso junto con su asesora gobernante, otro Presidente con orden de captura internacional; además de un requerido y cuestionadísimo García Pérez; y, últimamente el Presidente en funciones con evidentes indicios razonables, de también estar embarrado en el ya tenebroso escándalo multinacional Odebrecht – Lava Jato. Frente a todo este descalabro y con un Poder Judicial aparentemente, y, un Ministerio Público también aparentemente dubitativo y sin fuerza, pensábamos  si no estábamos participando de la versión moderna, internet incluido, de la inolvidable novela “Redoble por Rancas”

         Por todo ello resulta sorpresivo y aleccionador que el cuestionado pero valiente y eficiente Juez Richard Concepción Carhuancho, ordenara la prisión preventiva por 18 meses de los aparentemente corruptos empresarios José Alejandro Graña Miro Quesada, Gonzalo Ferraro Rey, Hernando Graña Acuña (los 3 altos directivos de Graña y Montero); Fernando Camet Piccone (J.J.Camet) y José Fernando Castillo Dibós (ICGSA). Todos investigados por el Ministerio Público por los presuntos delitos de colusión agravada y lavado de activos en la modalidad de transparencia y conversión, en el Caso Odebrecht. Claro que faltan muchos mas implicados, capáz hasta el propio Pedro Pablo, Alan García y Susana Villarán; pero sin duda, es un primer gran paso si es que ¡por fin! se va a tratar de poner coto, a la crónica impunidad de los ricos, poderosos y envarados.

         Es particularmente llamativo, novedoso pero positivo, que se está tocando “la yugular” de los grupos de poder y de presión de nuestro cuestionable sistema político. Están entre el grupo de detenidos propietarios y/o accionistas del poderosísimo grupo multi-empresarial de «El Comercio» que incluye al mas influyente Canal de Televisión, también a parientes del todopoderoso ex premier del fujimorato, y, representante de grandes compañías constructoras de muy adinerados, e, intocables personajes.

         Nos reconforta comprobar que  también tenemos jueces probos y valientes, que respetando el debido proceso, aplican la ley penal con el rigor que el caso amerita. Y, es de esperar que nuestros magistrados hagan honor a la separación de Poderes, que la Constitución dispone y exige.  Dentro de este ambiente de dudas, desalientos y pesimismo que  padecemos, actuaciones como la del Juez Richard Concepción Carhuancho, nos da ánimos para pensar que tenemos armas legales para luchar contra la creciente corrupción e impunidad.

        

Subdecano de la prensa nacional
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