VIVE COMO LAS FLORES…..

– “Maestro, ¿qué debo hacer para no quedarme molesto?… Algunas personas, hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes. Siento odio por aquellas que son mentirosas y sufro con aquellas que calumnian.

– ¡Pues, vive como las flores!- advirtió el maestro.

– Y ¿cómo es vivir como las flores?- preguntó el discípulo.

– Pon atención a esas flores -continuó el maestro, señalando unos lirios que crecían en el jardín…

– Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas. Extraen del abono mal oliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos.

Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que los vicios de los demás te incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarse. Ejercita la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera y perfuma
la vida de los demás haciendo el bien. Esto…. es vivir como las flores”

¿Es tan fácil como aparece en esta significativa metáfora? Seguramente estará pensando que “el papel aguanta todo” y no hará nada por cambiar sus pensamientos, emociones y actitudes.

Se trata de reconocer errores y de cambiar. Recuerde que la computadora, el teléfono celular o su automóvil no podrán cambiar nunca porque fueron hechos así; pero la gran maravilla del ser humano es que puede y tiene que cambiar, evolucionar, crecer como persona para experimentar en la escuela de la vida.

Aquí en la tierra se viene a aprender, a tener vivencias propias y poder escalar esa montaña que de abajo se ve inmensa casi sin probabilidades, pero cuando está arriba, el panorama cambia. Allí es dónde tiene usted que encontrarse para madurar como hombre, padre y profesional.

El primer paso significativo para el cambio es el aprendizaje y la educación en el ser humano.  

Está habituado a hacer las cosas de cierta manera, repite conductas que le son familiares y rutinarias sin darse cuenta que puede superarlas y efectuar cambios positivos a su vida.

¿Es fácil cambiar? ¡No, claro que no!

Es imposible que su cambio se produzca de la noche a la mañana, recuerde que nadie tiene una varita mágica, nadie lo puede obligar a cambiar. El verdadero cambio se produce con lentitud y puede exigirle mucho tiempo, un tiempo que muchas veces no está dispuesto a dar. Por eso, es muy fácil desanimarse por el lento proceso, pero bien vale la pena tratar. Se lo aseguro…

Recuerde que “los pájaros no cantan para ser felices, sino que cantan porque son felices…” Experimente, hoy es el día, no espere terminar el año y que empiece otro. Vaya tras el cambio sin miedo, cantando de felicidad y viviendo como las flores…


 

Subdecano de la prensa nacional
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