Más de 5 mil internos trabajan en programa “Cárceles productivas”

A poco más de un año de aprobado el decreto legislativo que promueve la iniciativa de “Cárceles productivas”, ya son más de 5,000 los internos de diferentes penales del país, los que trabajan para empresas privadas que se unieron a este programa y decidieron desarrollar parte de su producción en las prisiones, ahorrando costos y ayudando a la población penal a capacitarse.

Cárceles Productivas es la oportunidad que la empresa privada le da a los internos de los penales de trabajar por un sueldo y además alcanzar preparación y experiencia para que cuando recuperen su libertad estén en capacidad de conseguir un empleo.

“Una gran cantidad de internos trabaja en los penales desde hace muchos años, pero se trata de un trabajo doméstico, en el que los familiares traen bajo el brazo los materiales, el interno elabora un producto y luego los mismos familiares se llevan la producción para venderla entre sus amigos, en un mercado sumamente reducido. Lo que queremos es que ese trabajo vaya a otro nivel, que sea sostenible y que se haga una producción organizada”, dijo a la Agencia Andina el vicepresidente del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), Javier Llaque.

Cárceles Productivas le ha cambiado la vida a muchas personas que delinquieron y están purgando sus penas en una prisión. Una de ellas es Soledad, la madre de cuatro hijos que tiene sobre sus espaldas una sentencia de ocho años y ya lleva dos años y medio tras las rejas, pero que ha encontrado en su trabajo en un taller de costura la oportunidad para salir adelante y seguir soñando.

Cuando gozaba de libertad tenía una pequeña empresa en la que confeccionaba mochilas, pero un mal paso en la vida la llevó a perderlo todo. Sin embargo, desde hace un año encontró la oportunidad de aprender más gracias a la llegada al penal de Mujeres de Chorrillos de la empresa PMP Manufacturas y Textiles S.A. para establecer allí un taller con 25 máquinas de coser de todo tipo y preparar a las internas para la confección de pantalones, casacas y overoles en tela jean.

“Gracias a esta empresa ya sé qué quiero hacer en la vida. Tengo un proyecto, tengo una ilusión y la voy a llevar adelante, con uno de mis hijos que también está dedicado a la costura”, dijo al remarcar que apenas cumpla los tres años de sentencia presentará sus papeles para pedir beneficios.

Aseguró que percibir un sueldo con el que ayuda a sus hijos pequeños que aún están en el colegio y tener a diario una jornada laboral la hacen sentir como si estuviera libre y a eso se suma que está aprendiendo todo lo necesario para lo que será su nueva empresa. “Definitivamente, me ha cambiado la vida. He crecido como personas y como empresaria”, recalcó.

El gerente general de PMP, Manuel Liza, explicó que las 24 internas que actualmente laboran en su taller instalado en el penal han recibido un periodo de capacitación pero siguen aprendiendo permanentemente. Del grupo original han quedado 11 que son ahora expertas costureras. La producción actual es de 2,000 pantalones al mes pero se espera llegar pronto a un objetivo medio de 7,000 u 8,000 prendas.

El funcionario del Inpe recordó que el año pasado se reunieron con unos 900 empresarios en varias ciudades del país como Huancayo, Cajamarca, Iquitos, Pucallpa y Puno, a través de sus respectivas cámaras de comercio. El resultado ha sido la visita de, por lo menos, 200 empresarios a los penales para analizar las posibilidades de sumarse a las Cárceles Productivas y 100 ya firmaron los convenios respectivos.

Agregó que de los 25,00 internos de penales que tienen una ocupación, son más de 5,000 los que tienen una oportunidad de sentirse útiles y prepararse para cuando llegue la ansiada libertad.  

Subdecano de la prensa nacional
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