Mirando el Perú

Estamos en el mes de Mayo, en que celebramos una de las fechas mas gloriosas y positivas de la historia del Perú, donde tenemos muchos héroes pero muy pocas batallas y guerras ganadas. Es en este mes que celebramos el mas resonante triunfo militar con el combate del Callao celebrado el 2 de Mayo de 1866, derrotamos a parte de la llamada “armada invencible” del reino de España que, bajo el liderazgo de la potente y moderna “Numancia” pretendió retomar su dominio no solo sobre el Perú, sino sobre toda la América del Sur. Al frente de tan gloriosa epopeya estuvo el jurista y notable liberal don José Gabriel Gálvez Egúsquiza en cuya memoria hemos preparado esta semblanza.

    José Gabriel Gálvez Egúsquiza nació en Cajamarca el 19 de Mayo de 1819 fue hijo del Coronel del Ejército José Manuel Gálvez Paz y de doña María Egúsquiza Aristizábal, sus estudios primarios y secundarios los realizó en el Colegio Central de Ciencias y Artes de Cajamarca. Al concluir sus estudios estuvo 2 años ayudando a sus padres en la conducción del fundo “Catudén”.

    Al cumplir 20 años se trasladó a Lima, ingresando al entonces famoso y austero Convictorio de San Carlos, cuyo Rector era el docto pero ultraconservador fraile Bartolomé Herrera. En este claustro se recibió de abogado en 1845, ejerciendo su función de abogado durante 5 años en diferentes ciudades de la Sierra Central como Cerro de Pasco y Tarma.

    Gálvez Egúsquiza pese a estudiar en un centro superior de tendencia conservadora como el Convictorio de San Carlos, había abrazado con fé y convicción las modernas tendencias del Liberalismo que lo marcaron para toda su vida. Esta ideología le permitió comprender mejor a su pueblo y contribuir a la aprobación de leyes justas y novedosas para la época. En el año 1850 regresó a Lima donde además de ejercer su profesión ingresó al Colegio Nacional de Guadalupe como profesor de Moral, Psicología y Lógica. Dos años después fue nombrado Director de este emblemático colegio.

    El fogoso y joven líder liberal, dejó temporalmente la profesión y la docencia para unirse a la Revolución que el General Ramón Castilla había iniciado en Arequipa, contribuyendo con su valioso aporte a la abolición del tributo de los indígenas y a la emancipación de los esclavos en 1854, por las que precisamente había abogado en sus clases del histórico Colegio Guadalupe. Al triunfar la revolución Ramón Castilla lo nombra Rector del Convictorio de San Carlos que aún mantenía una gran influencia conservadora de Bartolomé Herrera.

    Ya definitivamente ganado por la política Gálvez Egusquiza fue elegido Diputado por la Provincia de Jauja, pasando a integrar la ahora famosa Convención Nacional de 1855 que tenía por misión principal la aprobación de una nueva Constitución. Gálvez fue alternativamente Secretario y Presidente de dicha Convención Nacional, gracias a sus dotes de gran orador, versado en leyes, y, a su gran convicción de luchar por los indígenas y desposeídos, poniendo en practica su experiencia adquirida en la Sierra y su ascendrado liberalismo; lo cual se ve reflejada en la moderna Constitución Liberal de 1856.

    La fructífera relación con Ramón Castilla se rompió cuando éste disolvió la Convención Nacional. José  Gálvez pasó resueltamente a la oposición desde el periódico “El Constitucional”, la que se acrecentó con la aprobación de la Constitución moderada de 1860. A partir de esto Gálvez se volvió un conspirador, lo que le valió el destierro a Europa.

    Luego de un tiempo en Europa retornó al Perú vía Panamá, fue elegido decano del Colegio de Abogados de Lima, y, desde este alto cargo criticó públicamente la actitud pasiva del Presidente Juan Antonio Pezet ante la agresión de la escuadra española del pacifico, siendo por ello desterrado nuevamente, esta vez a Chile, de donde huyó al poco tiempo, y en Chincha, se unió a la triunfante revolución del Coronel Mariano Ignacio Prado a quien solicitó se le permita combatir contra el invasor. El nuevo Presidente aceptó su ofecimiento y le otorgó el grado de Coronel del Ejército. Luego de la instauración del gobierno de Prado, fue designado como Secretario (Ministro) de Guerra y Marina, integrando lo que por entonces se dio en llamar “el gabinete de Talentos” (José Gálvez, José María Quimper, Manuel Pardo y Lavalle, José Simeón Tejeda y Toribio Pacheco Rivero).

    Ya con el alto cargo de Ministro de Guerra y Marina, Gálvez Egúsquiza desde Abril de 1866, trabajó las 24 horas del día preparando el puerto del Callao, para enfrentar a la poderosa escuadra española que luego de bombardear Valparaiso y tomar las islas Chincha se dirigía al Callao, para retomar la hegemonía española en la mas vasta y rica colonia del ex- virreynato. Gálvez reunió el mejor personal posible, incluyendo algunos voluntarios de México y países fronterizos. Fue el líder indiscutible de levantar al pueblo en armas, en defensa de la soberanía de la patria, y, gracias a sus talentos y esfuerzos en poco tiempo el siempre indomable pueblo del Callao, estuvo listo para defender la patria.

    En pleno Combate del Callao, el 2 de Mayo de 1866 y dirigiendo las fuerzas patriotas desde la Torre La Merced, el ilustre y valeroso tribuno murió a consecuencia de una explosión, pasando a la inmortalidad, a la temprana edad de 47 años demostrando que siendo civil se puede dirigir exitosamente un combate ante un poderoso enemigo, y que, el amor a la patria esta por encima de todas las falencias y estrecheces.

    José Gálvez Egúsquiza, abogado, profesor, tribuno, político, honrado es un ejemplo de talento y patriotismo, cuyos extraordinarios servicios prestados al País en la paz y en la guerra, engrandecieron la patria y creemos que no ha sido ni conocido ni compensado adecuadamente, por lo que las actuales generaciones estamos en deuda con él.

 

Subdecano de la prensa nacional
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