NO CONFUNDA ACTIVIDAD CON OBJETIVOS… DESPIERTE…

“Usted perdone” le dijo un pez a otro, “es usted más viejo y con más experiencia que yo y probablemente podrá usted ayudarme. Dígame: ¿dónde puedo encontrar eso que llaman Océano? He estado buscándolo por todas partes, sin resultado” “El Océano”, respondió el viejo pez, “es donde estás ahora mismo”. “¿Esto? Pero si esto no es más que agua…
Lo que yo busco es el Océano- replicó el joven pez.

– Deja de buscar, pequeño pez. No hay nada que buscar. Sólo tienes que estar tranquilo, abrir los ojos y mirar”

Linda y significativa metáfora de Anthony de Mello que  obliga ha pensar, trata sobre lo que se está convirtiendo su vida diaria.

No confunda actividad con objetivo. Es como en la manzana: las orugas y los gusanos caminan y dan vueltas y vueltas y no ven muchas veces la comida: confunden actividad con  objetivos.

¿Realmente está usted despierta o simplemente sigue una rutina de vida? No busque afuera lo que tiene dentro de usted misma. Abra los ojos ¡Despierte!

Observe una linda puesta de sol, resplandezca con una sonrisa, ofrezca y sienta un abrazo efusivo, contemple un paisaje, deléitese con el aroma de un perfume, vibre con el agua salada cuando se bañe en el mar, disfrute con una buena conversación. Contemple la belleza de una flor, agradezca la cariñosa lamida de su perro, sienta el latir de su corazón, respire con amor y esperanza…

Ya es hora que despierte a todas las posibilidades que le ofrece la vida. No sea malagradecida y reconozca todo lo que tiene. No mire ni envidie lo que otros tienen, no es importante para su propio desarrollo y despertar. Observe, mire a su alrededor, agradezca y manténgase despierta.

No malinterprete las palabras dichas, las intenciones inconclusas, las ofensas recibidas o las heridas producidas. Eso es el pasado y nada ni nadie tiene la potestad de hacerla sentir mal. Perdone y olvide… es el mejor de los consejos.

Actúe y lleve estas palabras a su mente y corazón. Ellas le harán sentir tolerancia y comprensión consigo misma primero y luego hacia los demás. Bendecirán y apaciguarán todo rastro negativo ofreciéndole paz. Se habrán ido de su vida la inarmonía, el odio, la falta de paz, rencor y ofensas, despertándola a una nueva posibilidad de vida.

Que sus pensamientos y acciones estén concentrados en el objetivo. Dicen los especialistas que no existe felicidad verdadera, ni sentido de paz y seguridad para las personas que se ofenden con facilidad. Que viven pendientes del pasado, que no aprenden a perdonar, no cambian sus rutinas, no aman al prójimo, no sonríen nunca, siempre están nerviosas, pesimistas con el ceño fruncido, irritadas, susceptibles al punto que han anulado toda emoción de vivir despiertas…

¡No cargue “pajitas en el hombro” despierte!

Subdecano de la prensa nacional
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