ES BELLA Y MUY ALTA…Que nos permite detectar a los traidores

La llaman, La Montaña de los siete colores, es famosa y turística y está ubicada en los Andes de Perú y ocupa un área de 400 hectáreas. Su nombre real es Vinicunca. También se le conoce como “La Montaña Arco Iris”, es toda una belleza; deslumbra, apasiona. Pero ¿Saben qué? A fines de marzo de este año, o sea hace apenas 3 meses, ya formaba parte de una concesión minera; fue concedida  por el Gobierno de PPK a través del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet) adscrito  al Ministerio de Energía y Minas, a la minera Minquest Perú, propiedad de la empresa canadiense Camino Minerals.

Esta montaña tiene una altitud de 5.200 metros sobre el nivel del mar, y forma parte de  la cordillera del Vilcanota. Se explica que  el contraste de sus llamativos colores en franjas turquesas, doradas y fucsias, entre otros, es por la oxidación de la alta  concentración de metales que  contiene.  Vinicunca se ha convertido en los últimos años en una de las principales atracciones turísticas peruanas en el  Cusco junto con la ciudadela inca de Machu Picchu, los extraordinarios andenes incaicos de Moray y el Salar de Maras.

La Municipalidad de Pitumarca, (Cusco) declaró a los medios locales que el espectáculo visual que ofrece Vinicunca atrae visitantes desde inicios de 2016. En efecto  en agosto de 2017, la BBC Mundo, comentó que esta espectacular montaña ya está en la lista de los 100 lugares para visitar “antes de morir”, recomendados por expertos en negocios turísticos globales.

Pero todo lo aquí comentado respecto a esa hermosura de montaña que la naturaleza y sus grandezas divinas le obsequia al Perú, no significan nada, absolutamente nada, para quienes solamente divisan el brillo de las monedas para sus propias y angurrientas alforjas. Porque, como decía el dramaturgo Oscar Wilde: “Estas gentes conocen el precio de todo, pero el valor de nada”.

Ha sido más bien la empresa concesionaria Minquest Perú, de procedencia canadiense, la que al ver que se asomaba todo un escándalo político y social en toda la región del Sur y, que podría extenderse a todo el país, apresuró, hace unos días, RENUNCIAR a esa concesión. Y, recién sorprendidos los del Ministerio de Energía y Minas, anunciaron revisar la normatividad correspondiente para proceder con el trámite de nulidad de esa privatización. Acto seguido y sonriente, el presidente de la república declara a los medios que él también y, sin temor en hacer el ridículo, se suma a la “defensa e intangibilidad” de la Montaña de los siete colores.

Si en el Mundial de Rusia, estuviéramos goleando a nuestros rivales, SERÍA LA PERFECTA CORTINA DE HUMO, para cubrir este entreguismo rufián, este asalto con chaveta como rateros de esquina y, cínicos porque dirían que se ha hecho para la permanencia de la competitividad del país, procurar mayores inversiones y UNA SERIE DE OBEDIENCIAS que nos abrirán de par en par las puertas del  OCDE. Y sus aliados o cómplices, saldrían a los medios “entusiasmados” y diciendo que si se diera marcha atrás por la grita de la cholada, sería un atentado a la seguridad jurídica de las inversiones; es decir igual como lo manifestaron al anularse los contratos petroleros con Tullow Oil por presión de los pescadores artesanales del Norte.

Sacsayhuaman, Tambomachay, Puka Pukara, Valle Sagrado de los Incas, Qenquo, Ollantaytambo. Salar de Maras y Moray, son el conjunto arqueológico que goza de la atenta vigilancia  de La Montaña de 7 Colores, (“guardián del Cusco”), como también la llaman. Es la quinta montaña más alta de Perú. Ubicada en el distrito de Pitumarca, en la provincia de Canchis. Es considerada la montaña más importante de la cosmovisión andina.

Se ubica imponente a más de 100 Km al sudeste de la ciudad imperial. Para llegar ahí se viaja tres horas y luego se camina unos cuatro y medio kilómetros. Los que han tenido la dicha de ir, dicen que es toda una maravilla desde que se sale del Cusco. Y entre más te alejas, más aprecias la hermosura de la generosa naturaleza, que ProInversión, el MEM, el MEF, la PCM, El Congreso (Hay congresistas del Cusco y nunca dijeron nada) y los medios que nunca informan ni investigan porque para eso les paga el gobierno, hicieron posible la privatización, pero la deslumbrante belleza de esa montaña que a veces se oculta entre las nubes para que no la vean los mercantilistas, impidió que se concretara el cometido de esa banda de traidores.

La burocracia vende patria no ha tenido tiempo de ir a visitar ese santuario y, si lo hiciera, no lo apreciaría porque sus gustos y placeres los encuentra en su servidumbre a los señores del gran capital, que dicho sea de paso, no traen sus capitales sino más bien se  llevan nuestros riquezas. Observemos la pobreza en Cajamarca, Apurímac y Huancavelica donde abunda la riqueza, pero está reservada a foráneos, a la cual es servil, la burocracia que gobierna nuestro país.

Las coloraciones de la montaña de los 7 Colores o Arco Iris, se deben a la composición mineralógica y lo explican en detalle los especialistas en la materia: El color rosado es por la arcilla roja, fango litas (fango) y arilitas (arena). El Blanquecino, por la arenisca cuarzosa y margas, ricos en carbonato de calcio. El rojo  compuesto por las arcilitas (hierro) y arcillas pertenecientes al terciario superior. El verde se debe al compuesto de filitas y arcillas ricas en ferro magnesiano. El pardo terroso es producto de fanglomerado compuesto por roca con magnesio perteneciente a la era cuaternaria. Y el color amarillo mostaza por las areniscas calcáreas ricas en minerales sulfurados. Entonces es por eso que el conjunto expresa esa espectacularidad.

Pero ¡Cuidado! Como lo muestra la foto que registra el pintarrajeo de esta montaña por disputas grupales, es urgente, como lo dicen en las redes sociales, la intervención de las autoridades competentes. No las  otras, las que vendieron esta montaña, que son las mismas que también entregaron los puertos de Paita y Salaverry y el Callao.

En todas esas tropelías estuvo, cuando no, la mil oficios  Cayetana Aljovin, cuando fue Jefa de ProInversión, para los puertos y luego Ministra de Energía y Minas para facilitar la entrega a las petroleras, las libertades para explorar y explotar en el Norte del país y, seguidamente la entrega, a no dudarlo, en lo que respecta, a esta ya famosa  montaña multicolor. Hecho que sucedió cuando ya era Canciller.

Y, vale decirlo, estaba acompañada por la conocida collera: Bruno Giuffra Monteverde, ministro de Transportes y Comunicaciones  desde el 25 de mayo de 2017 hasta el 28 de marzo de 2018.  Mercedes  Aráoz,  desde el 17 de septiembre del 2017 al 2 de abril de 2018 fue Presidenta del Consejo de Ministros y el 23 de marzo de 2018 se convirtió en la primera vicepresidenta del Perú. Este equipo neoliberal y súper lobista es tan transparente que se les puede ver la falta de escrúpulos hasta  en sus riñones.

 

Junio 2018

Subdecano de la prensa nacional
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