“Las personas solo somos un envoltorio con microbios”

La inmunóloga Yasmine Belkaid, en la sede del CNIO, en Madrid. ÁLVARO GARCÍA

YASMINE BELKAID | INMUNÓLOGA

“Si crees que eres una persona muy importante, recuerda que la mayor parte de tus genes pertenecen a microbios. Y  la mayoría de las funciones de tu cuerpo las llevan a cabo microbios. Solo somos un envoltorio”. Yasmine Belkaid sonríe mientras reflexiona sobre qué es en realidad un ser humano. Una persona está compuesta por unos 30 millones de millones de células humanas, el 84% de ellas glóbulos rojos, encargados de transportar el oxígeno en la sangre. Pero “no estamos solos”, según subraya Belkaid. En un cuerpo humano también hay, al menos, 39 millones de millones de microbios. La proporción es de 1,3 células microbianas por cada una humana. “Estamos colonizados por todo aquello a lo que nos han enseñado a tener miedo: bacterias, virus, arqueas, protozoos, hongos”, expone. Incluso nuestros ojos están cubiertos por una multitud de microbios.

Belkaid sabe de lo que habla. Dirige el Programa Microbioma del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE UU, dedicado a entender las interacciones entre los 30 billones de células humanas y los 39 billones de microbios. Es una tarea descomunal. Una persona tiene su genoma, el ADN de sus propias células. Pero también alberga un segundo genoma: el microbioma, el ADN de todos los microorganismos que viven en su interior. El equipo de Belkaid ha demostrado que los microbios de la piel y de los intestinos desempeñan un papel clave para controlar las defensas de un ser humano. En la piel, por ejemplo, las bacterias beneficiosas se alían con el sistema inmune para acelerar la curación de las heridas. La vida de una persona está en manos de las señales que envían sus inquilinos microscópicos.

Los microbios de los intestinos son capaces de aumentar o reducir la eficacia de algunos tratamientos contra el cáncer

En 2013, la investigadora fue coautora de un importante descubrimiento: los microbios de los intestinos son capaces de aumentar o reducir la eficacia de algunos modernos tratamientos contra el cáncer, basados en una inmunoterapia que estimula las defensas naturales del cuerpo. Ahora, uno de los objetivos de Belkaid es aprender a regular este complejo equilibrio entre la dieta, los microbios y las defensas del cuerpo humano.La investigadora, sin embargo, es optimista. “En unos 10 o 20 años seremos capaces de manipular los microbios. Y esto se podrá lograr añadiendo nuevos microorganismos o con cambios nutricionales”, vaticina. Belkaid

Subdecano de la prensa nacional
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